viernes, 13 de mayo de 2011

INFLUENCIA DE LA MÚSICA ESPAÑOLA DEL RENACIMIENTO EN AMÉRICA: UNA RESEÑA


La cultura, entendida como producto de las complejas relaciones humanas, no es una manifestación invariable y universal. Por el contrario, la representación de las diversas formas de vida, obedece a lógicas distintas, determinadas particularmente. Tal variedad de lógicas culturales, sugiere tener en cuenta la interculturalidad, cuyo fin implica “la posibilidad de traducir las diferentes lógicas de los lenguajes particulares”. El estudio de la música, en tanto conocimiento lógico por antonomasia, es pues “la propedéutica pertinente para alcanzar los estatutos de una traducción entre culturas” “(Fonseca)”.   
  
En este sentido, definir el papel que la música desempeña en la traducción del sistema simbólico de dos culturas, es el objetivo primordial del ensayo titulado Influencia de la Música Española del Renacimiento en América. Allí se presenta una descripción de “las principales influencias musicales de la cultura española del siglo XVI en Latinoamérica” “(Fonseca)”, con el propósito de reflejar la traducción de algunos caracteres propios de la lógica colonial. Dicha traducción, analizada desde los límites culturales por el pensamiento fronterizo, debe ser efectuada, según el autor, “recorriendo las provincias separadas para encontrar, en la descripción de su forma, los posibles vínculos que conforman la síntesis, en este caso, la cultura latinoamericana” “(Fonseca)”. Por tal motivo, el texto del profesor Fonseca se encuentra organizado en tres partes, a saber: el resumen de los principales elementos que configuran el fenómeno musical español del Renacimiento, la caracterización de las expresiones más importantes de la música española del siglo XVI, y la relación de los elementos musicales españoles asumidos por la cultura americana en su proceso de mestizaje.  

En lo que respecta a la primera parte del ensayo, la idea central es aquella según la cual la música española tiene un origen profundamente mestizo. En efecto, debido a la notable recepción de inmigrantes europeos y asiáticos que tuvo lugar en España desde el Medioevo, así como al encuentro casi siempre violento con pueblos de estirpe árabe; la cultura española asimiló a su conformación nacional  muchas de las tradiciones dispuestas por agentes foráneos. Esto dio lugar, desde luego, a la consolidación de nuevas formas musicales, erigidas fundamentalmente a partir de la influencia cultural de los inmigrantes. Tal  influencia se manifiesta, sobre todo, en “el universo de instrumentos musicales de origen árabe, morisco y celta que aparecen en España desde la Edad Media” “(Fonseca)”, y también en las Cantigas, nombre con el cual se denomina una serie de canciones religiosas, caracterizadas por su estructura modal y polifónica. El profesor Fonseca utiliza dos recursos para evidenciar las influencias multiculturales recibidas por la música española: el primero es El libro de buen amor del Arcipreste de Hita, en el cual “se registra una síntesis de los distintos instrumentos que llegaron a la península” “(Fonseca)”, dentro de los cuales cabe destacar la guitarra latina, el laúd, la vihuela, el rabel, el salterio, la axabeba, la cinfonia, el odrecillo, el panderete y varias clases de tambores; el segundo recurso es el documento de las Cantigas de Alfonso X el Sabio, un trabajo de ilustración dirigido a transcribir los códices y la música de gran parte de la colección original.        

Entre tanto, si bien es cierto que las Cantigas constituyen un momento importante en el desarrollo práctico y conceptual de la música medieval española, el puente hacia el Renacimiento se tiende en los reinados que suceden a Alfonso X, y con ellos, en el arte de nuevos músicos como Guillaume de Machaut, quienes favorecen “la proporcionalidad de los tiempos, los semitonos y la funcionalidad en la composición que se separa lentamente de los modos, una mejor notación y la libertad de los instrumentistas que se separan de la voz” “(Fonseca)”. Sin embargo, para muchos es obvio que no puede hablarse de Renacimiento en la música española, por cuanto sus estructuras no fueron revolucionadas lo suficiente, ni tampoco hubo un retorno riguroso a los modelos clásicos de la antigüedad. Por tanto, el periodo renacentista español estuvo determinado por algunos hechos marginales dentro de la dinámica musical, a saber: el triunfo de la polifonía, la abolición de ciertos instrumentos góticos, el desarrollo de centros o escuelas, la batalla entre la vieja música religiosa y la incipiente expresión popular, el paso de la audición al baile y la evolución en las técnicas de interpretación y construcción instrumental.      

De todos modos, es necesario reconocer la importancia que adquiere la música popular, la música para vihuela y la música religiosa en tanto que manifestaciones representativas del fenómeno cultural español. Así pues, de la música popular es clave identificar la fuerza y la vigencia que obtuvo con el reinado de Carlos V, quien de alguna manera suscitó el despliegue del villancico, y a su vez, el repliegue de los modos eclesiásticos. De la música para vihuela es esencial reconocer su grave origen mestizo, la sustitución que hizo del laúd, y su absoluta popularidad a partir del siglo XV. La vihuela, que es sin duda alguna una hermosa pieza de arte, se perfiló como el instrumento renacentista por excelencia, siendo la base de lo que posteriormente serán los cordófonos modernos. En cuanto a la música religiosa española, bastará con decir que tuvo su auge en el siglo XVI, que recibió la influencia de la escuela italiana de Palestrina a través de la figura de Tomas Luis de Victoria, y que avanzó en la significación y estructuración musical de la mano de Luys de Narváez y Francisco Gurrero, autores que “muestran el paso de lo humanista místico a la total presencia de un Dios contrarreformado” “(Fonseca)”. 
  
Finalmente, la tercera sección del ensayo está dedicada a “mostrar los puntos específicos por donde se condujo la tradición musical española en América” “(Fonseca)”. Por ende, tras reseñar el inventario realizado por Jesús Pérez sobre los usos musicales y las inclinaciones instrumentales de la cultura precolombina, el profesor concluye que fue en el proceso colonial de fundación, y más precisamente mediante el establecimiento de iglesias, que los músicos y maestros españoles pudieron comenzar a implantar la cultura del “Renacimiento”. Los virreinatos advirtieron la posibilidad de traer músicos españoles a Latinoamérica, quienes llegaron cargados de tradición a difundir entre los mestizos los principios de la música religiosa. No obstante, al no poder recibir ningún indicio musical de la modernidad europea, la cultura americana quedó sujeta al viejo influjo español, todavía muy medieval. Lo cual trajo como consecuencia que los pueblos americanos tuvieran que conformarse con la música de órgano y vihuela, esta última transformada de acuerdo con las necesidades populares, hasta llegar a convertirse en tiple, cuatro, requinto, bandola y charango. 

En definitiva, se quiere poner de presente que las condiciones simbólicas que permiten estimular el progreso material del continente, siempre han estado ligadas tanto al desenvolvimiento colectivo de la revelación musical, como al entramado genealógico que hace universales, nostálgicos y viscerales los sonidos emitidos por la cultura de los pueblos americanos. Entonces, bien sea bajo la forma de canción, de saber-poder, de imaginario emancipador o de aguda conmoción espiritual; bien con las “cuerdas de tripa que imitan al ser humano”, con los vientos que cantan la libertad del indoamericano, o con la percusión que golpea la esclavitud de la historia; el asunto consiste en comprender que la naturaleza de la música latinoamericana se encuentra determinada por un complejo caleidoscopio histórico en el que se mezclan la traducción, la implantación y la dominación cultural.    



Bibliografía y notas

Fonseca, M. Influencia de la Música Española del Renacimiento en América. Universidad Santo Tomás: Maestría en Filosofía Latinoamericana.





 

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